La margarita es el pan por el que la gente conoce a La Superior. Se pide por su nombre, se acaba temprano y lleva haciéndose en este local desde antes de 1960. Esta página explica qué es exactamente, en qué se diferencia del resto del pan blanco, a qué hora sale del horno y cómo encargarla.
Una pieza grande y redonda, de corteza dorada y miga suave. Es pan blanco, no pan dulce: no lleva azúcar encima ni relleno. Se hornea en charolas y se vende por pieza en el mostrador, desde $12.
Sale de los mismos botaderos de madera de donde ha salido siempre, junto al pan francés. La crónica de la panadería describe esos botaderos en el local de 1960, al fondo, después de los estantes tubulares del pan dulce.
Es el pan que se acaba primero. Si viene por margaritas, temprano.
Es la confusión más común del mostrador, y vale la pena aclararla: «pan blanco» no es un pan, es una categoría. La margarita es una de las piezas que viven en ella.
En la práctica: si pide «pan blanco» le van a preguntar cuál. Si pide «margarita», ya saben cuál es.



El horno se prende a las cuatro de la mañana. Cuando abrimos, a las cinco, el pan lleva una hora saliendo. La primera hornada de margaritas es de esas.
Después se hornea en charolas durante el día, así que casi siempre hay. Pero es el pan que más rápido se va, y en fin de semana se acaba antes.
Abrimos a las cinco los siete días. El domingo cerramos a las tres de la tarde.
Para una oficina, una posada o un funeral conviene hablar con un día de anticipación al 81 8343 5152.
En el mostrador no hace falta apartar: se venden por pieza conforme salen.
Vicente Guerrero 220, Centro, frente al Mercado Juárez. Cómo llegar.
La crónica de la panadería, escrita por Leticia Montemayor, cronista emérita de Higueras, N.L., registra con nombre a los panaderos de los años sesenta. El de las margaritas era Sotero Hernández, que era también el maestro de los franceses.
En esa época el pan se metía y se sacaba de hornos de adobe y ladrillo refractario, por una puertecita, con unas palas largas de madera que se llamaban «remos». El pan blanco caía a un canasto de carrizo; el pan dulce, a charolas.
La margarita, el pan francés y las campechanas son los tres panes que la casa lleva haciendo sin interrupción desde antes de 1960. La historia completa de la panadería está aquí.
Es una pieza de pan blanco: grande, redonda, de corteza dorada y miga suave. Es el pan por el que más nos conocen. Se vende por pieza en el mostrador.
No exactamente. «Pan blanco» es la categoría del mostrador y la margarita es una de sus piezas: la redonda. En esa misma categoría están las teleras y los franceses, que son alargados. Si pide «pan blanco» le van a preguntar cuál; si pide «margarita», ya saben cuál es.
En la forma y en la miga. La margarita es redonda y de miga suave; la telera y el francés son alargados, con hendidura y con más costra. Los tres son pan blanco y los tres se venden por pieza.
La primera hornada sale antes de las cinco de la mañana, que es la hora a la que abrimos. El horno se prende a las cuatro. Después se hornea en charolas durante el día, pero es el pan que se acaba primero: conviene llegar temprano.
El pan se vende por pieza, desde $12.
Sí. Para un pedido grande —una oficina, una posada, un funeral— conviene hablar con un día de anticipación al 81 8343 5152. En el mostrador no hace falta apartar: se venden por pieza.
La crónica de la panadería registra con nombre al maestro que las hacía en los años sesenta: Sotero Hernández, que era también el maestro de los franceses.
La margarita, el pan francés y las campechanas son los tres panes que la panadería lleva haciendo sin interrupción desde antes de 1960.
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