Cien años horneando en la misma esquina del centro de Monterrey. Vicente Guerrero y Ruperto Martínez, frente al Mercado Juárez.
4.4 ★ · más de 1,290 reseñas en GoogleAbrimos a las cinco de la mañana. Somos de los primeros lugares del centro donde se puede desayunar, y probablemente el único con cien años de historia detrás del mostrador.
Se desayuna de dos maneras: pan recién salido del horno con café, o plato fuerte en la cafetería. La cocina abre a la misma hora que la panadería. Hay menudo todos los días, y el domingo abrimos desde las cinco de la mañana hasta las tres de la tarde.
El café para tomar aquí trae dos refills incluidos; para llevar cuesta $30. El huevo al gusto va con jamón, chorizo, salchicha, revuelto, estrellado o a la mexicana. El machacado, a la mexicana, natural o ranchero.
El horno se prende a las cuatro de la mañana. Cuando abrimos a las cinco, el pan lleva una hora saliendo.
Si La Superior es conocida por una sola cosa, es por las margaritas.
Es una pieza de pan blanco: grande y redonda, de corteza dorada y miga suave, que se hornea en charolas todo el día. «Pan blanco» es la categoría del mostrador —ahí están también las teleras y los franceses, que son alargados—, y la margarita es la pieza redonda de esa familia. Si pide «pan blanco» le preguntan cuál; si pide «margarita», ya saben. Sale de los mismos botaderos de madera de donde ha salido desde que abrimos, junto al pan francés. En la crónica de la panadería aparece con nombre el maestro que las hacía en los años sesenta: Sotero Hernández, que también era el de los franceses.
Es el pan que la gente pide por su nombre y el que se acaba primero. Si vienes por margaritas, conviene llegar temprano. Todo sobre la margarita aquí.
Se venden por pieza, en el mostrador de pan blanco. No hay que apartarlas.
Para un pedido grande —una oficina, una posada, un funeral— conviene hablar con un día de anticipación al 81 8343 5152.
La primera hornada del día sale antes de las cinco de la mañana.



La margarita, el pan francés y las campechanas son los tres panes que la panadería lleva haciendo sin interrupción desde antes de 1960.
Se hornea todos los días, en el mismo local, desde 1924. Se vende por pieza, desde $12.
En temporada de Día de Muertos horneamos más de 700 panes de muerto al día, en tres tamaños.



El local está partido en dos. De un lado la panadería de siempre. Del otro, una cafetería ambientada en los años cincuenta y sesenta.
Hay rocolas, automóviles clásicos, barras con bancos, sillones, y fotografías de Elvis Presley y James Dean en las paredes. Suena música de la época. Se puede desayunar, comer o quedarse la tarde con un café.
Es la parte más nueva de una casa centenaria: se montó en vísperas del centenario.
Todos los días hay comida corrida a $130: un plato fuerte, dos guarniciones, agua fresca y postre.
Los fuertes rotan entre asado, cortadillo, discada, bistec ranchero, albóndigas, chuletas verdes, chuletas con chipotle, mole y fajitas de pollo. Las guarniciones son spaghetti, arroz, frijoles o puré.
Malteadas de vainilla, fresa, chocolate, marranito, Oreo y mazapán. Frappés de café y de mangonada con chamoy. Las tortas y hamburguesas llevan papas fritas por $25 más; la Hamburguesa Superior ya las incluye.








La Superior lleva más de cien años en el mismo cruce del centro de Monterrey. Abrió en 1924 en Vicente Guerrero y Ruperto Martínez, y de ahí no se ha movido. La historia completa está aquí: el fundador, los negocios que crecieron alrededor, el local de 1960 y el archivo de la familia.
José del Pilar Villarreal González era de Higueras, Nuevo León. A los dieciséis años ya trabajaba en La Favorita, una panadería de Ruperto Martínez y Juárez que era de su tío, don José González.
Cuando se independizó rentó una casona que antes había sido escuela, en la esquina de Guerrero y Ruperto Martínez, y ahí puso La Superior. La fórmula del arranque fue simple y era la buena: pan caliente recién hecho, tres veces al día, y reparto a domicilio. Eso fue lo que la hizo.
El 1 de mayo de 1938, Jesús Montemayor González llegó también desde Higueras a trabajar aquí. Desde 1947 se hizo cargo del reparto de pan en los comercios del primer cuadro de Monterrey.
Empezó en bicicleta, y aprendió a llevar el canasto lleno de pan sobre la cabeza. Cuando las ventas crecieron pasó a una Chevrolet panel 1943, verde, con el nombre de la panadería pintado en los costados.
Su jornada iba de las cuatro de la mañana a cerca de las nueve de la noche. La sostuvo más de cincuenta años.
En 1970 se incorpora su hijo mayor, Jesús II, y años después su nieto, Jesús III. El negocio lleva cuatro generaciones con el mismo nombre de pila al frente.
El edificio estaba pintado de verde esmeralda y verde turquesa. Se entraba por dos puertas de madera de vaivén, con cuadrícula de cristales, que rechinaban al empujarlas.
A la izquierda había una vitrina mostrador con bolsas de celofán: corazones de nuez, pasas, almendras, coco, piñones. Encima, charolas con leche recocida en bolsitas, traída de Higueras, y paquetes de tamales de carne y de frijol por docena.
A la derecha, estantes tubulares con las charolas de aluminio del pan dulce. Y al fondo, los botaderos de madera de las margaritas y el pan francés.
La familia no se quedó sólo en el pan: alrededor de la panadería hubo también un restaurante Superior, una dulcería y la Abarrotera Superior, S.A., que estaba en Ruperto Martínez 155 Oriente.
Eran hornos de adobe y ladrillo refractario, enormes. Los panaderos metían y sacaban el pan por una puertecita, con unas palas largas de madera que se llamaban «remos». El pan blanco caía a un canasto de carrizo; el dulce, a charolas.
El uniforme era mandil blanco, alpargatas azules y gorrito blanco.
El mural. En lo alto de la panadería colgaba un mural al óleo con una escena de pueblo nuevoleonés: el Cerro de la Silla, la Emme y las Mitras. Ese mural existe todavía. Está en el segundo piso de la Taquería La Mexicana, cruzando la calle. Es la misma familia y es el mismo cuadro. Y de ahí se volvió seña de la casa: las diez sucursales de La Mexicana tienen una réplica de ese paisaje pintada en la pared, atrás de la barra. Un cuadro que colgaba en una panadería del centro terminó siendo la identidad visual de una cadena de taquerías.
José del Pilar Villarreal funda la panadería en Vicente Guerrero, esquina con Ruperto Martínez, frente al Mercado Juárez. El local no se ha movido de ahí.
El 1 de mayo llega Jesús Montemayor González, «Don Chuy», desde Higueras.
Don Chuy queda a cargo del reparto de pan en el primer cuadro de Monterrey. Primero en bicicleta, después en la Chevrolet panel verde del 43.
El socio fundador se retira y Don Chuy queda como socio mayoritario. Sus hijos se integran al negocio.
Fallece Don Chuy. La familia continúa al frente.
La Superior cumple cien años y abre su cafetería ambientada en los años cincuenta y sesenta.










Los detalles de esta historia provienen de la crónica «La Superior, una panadería centenaria», de Leticia Montemayor, cronista emérita de Higueras, N.L.
«Esta es la panadería más hermosa de Monterrey; tiene más de un siglo de rica historia»
«La Superior, una panadería centenaria», de Leticia Montemayor, cronista emérita de Higueras, N.L. De ahí salen los nombres de los panaderos, la descripción del local en 1960 y la historia del mural.
«Visitar esta panadería es viajar 100 años al pasado.»
| Lunes a viernes | 5:00 – 19:00 |
| Sábado | 5:00 – 19:30 |
| Domingo | 5:00 – 15:00 |
La panadería y la cafetería abren a la misma hora.
Abrimos con horario normal casi todo el año. En 16 de septiembre, 12 de diciembre, Semana Santa y Día de Muertos conviene confirmar al 81 8343 5152.
En temporada de pan de muerto y de rosca de Reyes conviene llegar temprano.
Vicente Guerrero 220
esquina con Ruperto Martínez
Centro, 64000 Monterrey, N.L.
México
Teléfono: 81 8343 5152
Estamos frente al Mercado Juárez, a diez minutos caminando de la Macroplaza y cerca del Paseo Santa Lucía.
En la misma cuadra están Los Frijoles Merendero & Cantina (Albino Espinosa 239) y La Dulcería Mexicana, y enfrente la Taquería La Mexicana.
A las 5:00 de la mañana todos los días. El horno se prende a las 4:00.
Las dos cosas. Hay panadería y hay cafetería con cocina: machacado, chilaquiles, huevo al gusto, omelette, hotcakes, bisquetes, molletes, menudo y café de olla.
El pan dulce se vende por pieza, desde $12. Un desayuno completo con café ronda los $130 a $180: huevo al gusto $100, omelette $110, chilaquiles $110, machacado $115, y el café para tomar aquí $35 con dos refills incluidos.
Sí, $120. Y como abrimos a las cinco de la mañana los siete días de la semana, se puede desayunar menudo en domingo desde temprano. El domingo cerramos a las tres de la tarde.
Sí. La comida del día cuesta $130 e incluye un plato fuerte, dos guarniciones, agua fresca y un postre. Los fuertes rotan entre asado, cortadillo, discada, bistec ranchero, albóndigas, chuletas verdes, chuletas con chipotle, mole y fajitas de pollo. Las guarniciones son spaghetti, arroz, frijoles o puré.
Sí, tarjeta de crédito, débito y efectivo.
Una sección del local ambientada en los años cincuenta y sesenta, con rocolas, autos clásicos y fotografías de la época. Se puede desayunar y comer ahí.
Desde 1924. Cumplió cien años en 2024 y sigue en la misma esquina donde abrió.
Es una pieza de pan blanco: grande, redonda, de corteza dorada y miga suave. Es el pan por el que más nos conocen. Se vende por pieza en el mostrador y se acaba temprano.
No exactamente. «Pan blanco» es la categoría —el pan de sal que se vende por pieza en el mostrador— y la margarita es una de sus piezas: la grande y redonda. En esa misma categoría están las teleras y los franceses, que son alargados. Si pide «pan blanco» le van a preguntar cuál; si pide «margarita», ya saben cuál es. Más sobre la margarita.
No. Es una representación en homenaje a don Chuy Montemayor, que repartió el pan de La Superior por el primer cuadro de Monterrey durante más de cincuenta años. Está rotulada como la suya, con la dirección de entonces —«Ruperto Martínez y Guerrero»— y el teléfono 502. Se puede ver en el estacionamiento de Los Frijoles Merendero & Cantina, a media cuadra.
El original está en el segundo piso de la Taquería La Mexicana, cruzando la calle: un óleo con el Cerro de la Silla, la Emme y las Mitras, de la misma familia. Además, cada una de las diez sucursales de La Mexicana tiene una réplica del mismo paisaje pintada en la pared.
José del Pilar Villarreal González, originario de Higueras, Nuevo León, en 1924. Antes había trabajado en la panadería La Favorita, de su tío don José González.
Sí. En temporada de Día de Muertos horneamos más de 700 panes al día en tres tamaños.
Por ahora la venta es en el local. Se puede pedir para llevar.
Estamos en pleno centro, frente al Mercado Juárez. Hay estacionamientos públicos en la zona.
No. Somos la Panadería y Cafetería La Superior de Monterrey, fundada en 1924 en Vicente Guerrero 220, Centro. No tenemos relación con negocios del mismo nombre en otras ciudades.